Cuando ore a Dios, una sus dos manos; le recordaran Sus diez mandamientos




Visitante # 152300


--TECLEE AQUI PARA DEJAR SUS COMENTARIOS--




¿QUE CREEMOS?

1) Creemos que hay un solo libro que posee absoluta e incontaminada inspiración Divina: el libro de Dios, que יהוה (el Creador y Juez del Universo) escribió con “su propio dedo”, sobre las dos tablas de piedra (los Diez Mandamientos).

2) Creemos que, a fin de aclarar la correcta interpretación (e implementación) de sus diez mandamientos, el Creador inspiro al profeta Moisés (con la posible ayuda del profeta Josué), quien escribió la profecía contenida en sus cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, y Deuteronomio (la Torah).

3) La profecía de Moisés (la Torah), no fue escrita sobre piedra, sino sobre rollos de papiro (o sobre pieles de ovejas).

4) Si el libro de Dios (los diez mandamientos) fue escrito sobre piedra, mientras que la profecía de Moisés fue escrita sobre papiro (o sobre pieles de ovejas), fue solo para enseñarnos que, así como la piedra tiene mucho mayor peso que el papiro (o que las pieles); de ese mismo modo, creer en (obedecer) los diez mandamientos, tiene mucho mayor peso que creer en cualquier profecía (la futura restauración de Israel, la futura reconstrucción del templo, la futura manifestación del Mesías, etc)

5) A consecuencia de lo anterior, creemos que la obediencia a los diez mandamientos, hace que el hombre entre en el pacto de su Creador; que obtenga el favor Divino, y que se convierta en parte del pueblo santo (apartado del mal) prefigurado por la nación Hebrea. Como esta escrito: «Y Él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra» (Deut. 4:13)

6) Por tanto, creemos que, el libro escrito por Dios (los diez mandamientos), así como los cinco libros de Moisés (que contienen su profecía), son la totalidad de la revelación Divina que el creyente necesita. Cualquier otro libro, no puede ser considerado sino comentario opcional; pues, añadirlo al anterior canon, equivaldría a robarle a Dios una porción del terreno espiritual que, en el corazón (alma) del creyente, demarcan sus diez mandamientos. Es decir, utilizar alguna otra cosa (la restauración de Israel, la reconstrucción del templo, la venida del Mesías, etc) para disminuir (dividir o diluir) el celo que, por guardar los mandamientos del pacto, debe caracterizar al verdadero creyente. Como esta escrito: «No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis (sin la innecesaria distracción que surgiría de añadir libros adicionales) los mandamientos de Yah vuestro Dios, que yo os ordeno» (Deut. 4:2)

El Camino de Dios

El bienestar eterno del ser humano, esta contenido en la Escritura que dice: “Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre. Por que Yah ama la rectitud, y no desampara a sus Santos” (Salmo 37:27-28). Y, en cuanto al significado de “hacer el bien”, este se encuentra resumido en el siguiente verso: “Oh hombre, El te ha declarado lo que es bueno. Y, ¿que pide el Señor de ti? Solamente hacer Justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:8).
Pero, alguien podría cuestionar esta interpretación, citando el verso que dice: “Hay camino que al hombre parece derecho, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12). ¿Como podemos corroborar que “el camino” que agrada al Creador esta en hacer lo bueno (hacer el bien encarnado en sus diez mandamientos), y no en creer en este o aquel otro dogma religioso? La manera de hacerlo, es recordar la Escritura que dice : “Bienaventurados los perfectos de camino (¿Quienes son estos perfectos de camino?...); Los que andan en la Ley de Yah. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan; Pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos. Tú encargaste que sean muy guardados tus (diez) mandamientos. ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos, para guardar tus estatutos! Entonces no sería yo avergonzado (reprendido por Dios), cuando atendiese a todos tus mandamientos. Te alabaré con rectitud de corazón, cuando aprendiere tus justos juicios. Tus estatutos guardaré; No me dejes enteramente. ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. Bendito tú, oh Yah; Enséñame tus estatutos. Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca. Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que de toda riqueza. En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras” (Salmo 119:1-16).
Así, el camino que agrada al Creador, consiste en comprometernos con guardar los diez mandamientos de su Ley, que son el Pacto de Dios con la humanidad. Todo el que deja de observar esos mandamientos, abandona el buen camino; y, en su soberbia, se expone a caer bajo maldición, como esta escrito: “Reprendiste a los soberbios, los malditos que se desvían de tus Mandamientos” (Salmo 119:21). O, como también dijo el profeta Ezequiel: “Por tanto, así ha dicho Yah el Señor, vivo yo, que el juramento mio que menosprecio, y mi pacto que quebranto, lo traeré sobre su misma cabeza” (Ezequiel 17:19).
El verdadero creyente, anhela conocer el camino de Dios que constituyen sus mandamientos, como esta escrito: “Hazme entender el camino de tus mandamientos, para que medite en tus maravillas” (Salmo 119:27). Cuando el creyente comprende el camino Divino que son los mandamientos, su corazón se ensancha, y le impulsa a desear fervientemente transitar su jornada; Como esta escrito, “Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanches mi corazón” (Salmo 119:32). Pero, el corazón del impío, no es recto para con Dios (pues esta extraviado); el impío no aborrece la maldad; y, por ende, rehúsa comprometerse con el bien encarnado en los mandamientos. Como esta escrito: “Ha dejado de ser cuerdo, y de hacer el bien. Medita maldad sobre su cama; esta en camino no bueno (pues), el mal no aborrece” (Salmo 36:3-4).
En conclusión, "el camino de Yah", es hacer el bien encargado en sus diez mandamientos (su Ley). Por eso la Escritura dice que, los justos, son aquellos que tiene su corazón puesto en la Ley de Yah: “La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua habla justicia. La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán” (Salmo 37:30-31). ¿Por que no resbalaran sus pies? Pues porque están afirmados sobre la piedra (las tablas de piedra en las cuales fueron escritos los mandamientos). Y, quien esta cimentado sobre la piedra (quien construye su vida sobre ella), vive seguro, pues descansa sobre un fundamento inconmovible. Por esto, aun los escritos Cristianos citan a Jesús de Nazaret (la paz y la bendición de יהוה sean con el) diciendo: “... Mas si quieres entrar a la vida (eterna), guarda los mandamientos... No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 19:17-19).

«En nuestro Universo moral, existen tres grandes verdades. Y, toda otra verdad etica, esta directa o indirectamente sujeta a estas tres: (1) Yah (El Creador) es Uno solo: es decir, el Creador es único; pues, en toda su Creacion, no hay nada ni nadie con igual (o mayor) perfección ética que Yah. Por eso, solo Yah es digno de reinar, pues el suyo es un Reino Bendito (estando dirigido por el mas bueno y justo de todos los Reyes; uno en el cual no hay vicio ni defecto moral alguno). (2) En términos morales, Yah ha dado a los hombres un libre albedrío, a fin de que estos tengan la libertad de escoger su futuro; decidiendo si van a hacer lo bueno (sembrar el bien), o si van a hacer lo malo (sembrar el mal). (3) Yah no habrá de juzgar arbitrariamente a nadie; pues su Juicio siempre consistirá en permitir que cada uno “coseche” (reciba de vuelta con justicia) el mismo bien (o mal) que, con su vida, haya libremente y voluntariamente "sembrado" (dispensado a quienes le rodearon)»

El Hombre, Creado a Imagen de Dios

La Torah (Escritura Hebrea) enseña que, Adonai Yah (El Creador) lo hizo todo bueno. Pero también enseña que, luego de haber creado al hombre, Yah reconoció que "no era bueno que el hombre estuviese solo" (Gen 2:18). La realidad es que, si el hombre estaba solo, ¡el causante de ello no era otro sino El Creador! Es decir, el relato de la Creación muestra que (si nos atreviésemos a decir tal cosa) el Creador hizo "cosas buenas", pero tambien hizo cosas "no tan buenas". ¿Que hizo Yah con aquello que "no era tan bueno"? Pues que procedió a reconocerlo de inmediato (por iniciativa propia, y sin necesidad de que alguien tuviese que convencerlo). Entonces, luego de reconocer aquello que "no era tan bueno", el Creador procedió a "rectificarlo" (a, por así decirlo, "enderezar lo torcido"). En el caso de Adam, esa "rectificación" consistió en proveer al hombre de comunión y armonía con otro ser humano (con "Hava", o "Eva").
Como si lo anterior no fuese ya "difícil de tragar", la Torah tambien enseña que Yah (bendito sea) creo al hombre "a su imagen y semejanza" (Gen. 1:26). ¿Que significan estas palabras? Pues que, así como Dios hizo cosas buenas, y cosas no tan buenas, de ese mismo modo el hombre (creado a imagen y semejanza de su Dios) puede tambien escoger entre hacer "cosas buenas", y hacer "cosas no tan buenas". Pero tambien significa que, así como el Creador pudo reconocer (y enmendar) aquello que "no era tan bueno" (proveyendo al hombre comunión y armonía con su prójimo); de ese mismo modo el hombre puede reconocer y enmendar sus errores, entablando una relación de comunión y armonía con su prójimo.
El anterior relato tambien nos muestra que, si bien es loable hacer "solo lo bueno”, es aun mejor cuando, luego de haber hecho lo que "no es tan bueno", tenemos suficiente humildad como para (por iniciativa propia) reconocer nuestro error, y proceder a "enderezar" lo que hemos "torcido" (nuestra relación con el prójimo, sin importar si ese prójimo es el Creador, nuestros semejantes, o nosotros mismos).
La anterior verdad, esta confirmada en el siguiente Midrash Judío (Berachot 34b): “En el (sublime) lugar donde esta de pie el penitente (entiéndase, aquel que ha reconocido su error, y procedido a enmendarlo), no puede pararse ni siquiera el que es perfectamente justo”.
En resumen, si la Torah enseña que el hombre fue creado a imagen y semejanza de su Dios, es porque el Creador (bendito sea) anhela que el hombre obre de la misma forma que obro su Creador (durante el proceso de la creación del hombre): Es decir, que escoja hacer lo bueno; y que, cuando no lo haga, tenga la humildad y la honestidad de reconocerlo, confesando su error, y procediendo a rectificarlo. Esto es lo que al presente conocemos como «Teshuvah»; palabra Hebrea que significa "volver al camino recto" ("arrepentimiento sincero", o "confesión y conversión").

Refutacion De Un Falso Proverbio: Los hijos son responsables del pecado de sus Padres

"Vivo yo, dice Yah el Señor, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel. He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá. Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia; que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni se llegare a la mujer menstruosa, ni oprimiere a ninguno; que al deudor devolviere su prenda, que no cometiere robo, y que diere de su pan al hambriento y cubriere al desnudo con vestido, que no prestare a interés ni tomare usura; que de la maldad retrajere su mano, e hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre, en mis ordenanzas caminare, y guardare mis decretos para hacer rectamente, éste es justo; éste vivirá, dice Yah el Señor"
(Ezequiel 18:3-9)


"El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él. Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos (mandamientos) e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá"
(Ezequiel 18:20-22)


Avinu Malkeinu (nuestro Padre y nuestro Rey), ten misericordia de nuestro extraviado pais; que vuelva a la obediencia de tus mandamientos, antes de que caiga por el precipicio al cual se encamina. Oramos confiados en la promesa (Deut. 28:1-14) que hiciste por medio de Moises, quien prometio que habrias de bendecir a todo aquel que guardase tus mandamientos. Es en el nombre de tu siervo Moises (creyendo en lo prometido por el), y no en nombre de nuestro propio capricho, que rogamos a ti, oh Señor Dios Omnipotente. Amen.


Adonai Yah (bendito sea) dice esto a todos los hombres: «¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen, y guardasen todos los días (de su vida) todos mis mandamientos; (¿Para que?) para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre (es decir, para que reciban bendicion en esta vida, asi como en la venidera)! -Deuteronomio 5:29. ¡Obedezca los Diez mandamientos de la Ley de Dios, y sera bendito para siempre!


Los Diez Mandamientos De La Torah (Ley) De Dios

  1. Creer en la Existencia y Soberania de Yah ( יהוה ), el Dios que liberto a Israel de la Esclavitud Egipcia
  2. No Adorar, No Orar, Ni tampoco Servir, a algo que tenga una imagen fisica; ni a dios alguno fuera de Yah
  3. No pronunciar el Nombre de Yah en Vano
  4. Observar el día de Shabbat
  5. Honrar a nuestros Padres
  6. No Asesinar
  7. No Fornicar, ni Cometer Adulterio
  8. No secuestrar
  9. No Difamar, ni Prestar Falso Testimonio
  10. No Intentar Traer dentro de la Posesión de Uno lo Que ya Pertenece a Otra persona

«Adonai Yah dijo a Salomon: “He aqui te he dado corazon sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tu, ni despues de ti se levantara otro como tu” (1 Reyes 3:12). El Creador (bendito sea) prometio a Salomon que, en lo porvenir, no naceria hombre alguno con mayor sabiduria que la suya (esto incluiria a todos los hombres, sin importar si son profetas, mensajeros, maestros, reyes, o mesias). Asi, luego de experimentar el bien y el mal; la fama, el poder, el sexo, y las riquezas, el hombre mas sabio de todos, resumio la esencia de la Sabiduria Divina, diciendo las siguientes palabras: “El discurso ha terminado. Ya todo ha sido dicho. Honra a Dios, y cumple sus (10) mandamientos, porque eso es el todo del hombre (todo lo demas es secundario). Dios habrá de pedirnos cuentas de todos nuestros actos, sean buenos o malos, y aunque los hayamos hecho en secreto” (Eclesiastes 12:13-14, Biblia "Dios Habla Hoy"). En resumen, la Sabiduria Divina, consiste en reconocer que, por cuanto el Juez Supremo habra de juzgar un dia nuestras obras, debemos por tanto abandonar la maldad, para comenzar a hacer el bien que nos ha encomendado hacer, por medio de sus mandamientos. Esto, es todo lo que el hombre necesita para entrar en El Olam Ha-ba (La Vida Eterna); todo lo demas, es secundario; solo comentario explicativo»



«Mira, yo he puesto delante de ti hoy la Vida y el bien, la Muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Yah tu Dios, que andes en sus caminos, y Guardes sus (10) Mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado...» (Deut. 30:15-16)



«Pesa exacta y justa tendrás; efa cabal y justo tendrás, para que tus días sean prolongados sobre la tierra que יהוה tu Dios te da. Porque abominación es a יהוה tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injusticia» (Deut. 25:15-16)



«Nunca se apartará de tu boca este libro de La Ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Yah tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas» (Josue 1:8-9)



«Obedece mis mandamientos, y vivirás (para siempre); Y, (guarda) mi Ley, como (a) las niñas de tus ojos»- Prov. 7:2.



«La lengua y el corazón son las partes mas dulces del hombre; cuando su alma es pura, estando limpia de la injusticia, la crueldad, y el orgullo. Pero, La lengua y el corazón son las partes mas amargas del hombre, cuando su alma es impura, estando contaminada con la injusticia, la crueldad, y la soberbia.»



«Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo; E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás» -Salmo 50:14-15



«Cuando el Dios de los menesterosos y quebrantados habite dentro de su corazon, sera usted como las estrellas del cielo; pues la luz de sus buenas obras alumbrara la oscuridad moral de la noche que es el presente siglo»

La Estrella de David, que forma parte del Logo de la fe Hebrea de nuestro padre Avraham, esta compuesta por dos triángulos a manera de “puntas de flecha”. Estas dos “puntas de flecha” son exactamente iguales,pero una de ellas apunta hacia abajo, mientras que la otra apunta hacia arriba. ¿A que apuntan estas flechas? ¿Que significan? Significan que la Creación es reciproca: es decir, que tarde o temprano se nos dará lo mismo que hayamos dado; que cosecharemos el mismo bien o mal que hayamos sembrado. Pero, ¿por que forman la imagen de una estrella? Pues para recordarnos que, así como la luz de las estrellas es eterna e inmutable, así también esta verdad (la ley de “siembra y cosecha”, o “medida por medida”) es eterna e inmutable. ¿Y que significa el nombre Divino dentro de la estrella? ¿Porque aparenta ser la imagen de un hombre cuyo brazo y pierna derecha están dislocados (quebrantados)? ¿Por que esta su espalda encorvada, como quien lleva una pesada carga? La respuesta es que encontramos a Dios en el hombre cuyo brazo no es suficientemente fuerte como para permitirle ganar su propio sustento; encontramos a Dios en el hombre cuyas piernas no son suficientemente fuertes como para permitirle “subir la escalera del éxito”; encontramos al Creador en aquel que lleva sobre sus espaldas una pesada carga. En fin, encontramos a Dios al lado de aquel cuyo corazón esta quebrantado, como dice la Escritura: «Porque así dijo el Alto y Sublime, El que habita la Eternidad, y cuyo nombre es el Santo: YO HABITO en la altura y la santidad, y CON EL QUEBRANTADO Y HUMILDE DE ESPÍRITU»- Isaías 57:15. Note que el pasaje no dice que el Señor habita con los Judíos; con los Cristianos, o con los Musulmanes; dice que habita con "los quebrantados y humildes de espíritu" (sin importar si son Judíos, Cristianos, o Musulmanes). La Escritura confirma esto cuando dice: «Cercano está ADONAI YAH (El Señor) a los quebrantados de corazón; y SALVA A LOS CONTRITOS DE ESPÍRITU»- Salmo 34:18.
Pero, ¿Por que la letra Hebrea “yud” ( י ) hace parecer que el hombre de la imagen se encuentra dirigiéndose (orando) hacia el cielo? La respuesta es que, en el Hebreo en que que se escribió la Escritura, no había una designación separada para los números, sino que las letras tenían en si mismas un valor numérico. Y, el valor numérico de la letra “yud” ( י ) era de precisamente “10” (numero que significa algo completo y perfecto, tal y como Dios había ordenado a Israel guardar Sus diez mandamientos, a su vez símbolos de Su completa y perfecta voluntad). Es decir, el hombre que quebranta y humilla su corazón, para dejar que la voluntad de Dios (obedecer Sus Diez mandamientos) sea su propia voluntad, es un hombre completo y perfecto, que teme al Creador. Y este hombre completo y perfecto, puede estar seguro de que Dios escuchara atentamente su oración, como esta escrito: «Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará» (Salmo 145:19). Y también promete en otro lugar diciendo: «Los ojos de Adonai Yah están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos» (Salmo 34:15).


«Donde hay Soberbia, alli habra ignorancia; mas, donde hay humildad, alli habra Sabiduria (Prov. 11:2)»



¿Quien es un creyente Hebreo?

Para comenzar, la palabra “Hebreo” significa “del otro lado”. Así, el mundo esta en un lado de la balanza, y el creyente Hebreo esta en el lado opuesto de esa balanza. Es decir, el mundo no creyente, vive según sus propios principios y leyes; vive para sacrificar sus valores al dios de su propio ego, que le demanda una insaciable cantidad de poder, riquezas, sexo, fama, y adulación. En cambio, el creyente Hebreo no vive para complacer su ego, sino al Dios de Israel. Este creyente pone los principios de la Ley de Dios por encima de los principios y las leyes de los hombres. En todo lo que este creyente hace, en todo lo que dice, y en todo lo que piensa, se pregunta a si mismo, “¿Agrada esto a Adonai (Yah)?, ¿Si muriese en este mismo instante, se agradaría Dios de lo que estoy haciendo, diciendo, o pensando? ¿Seria justo que el Creador recompensase mi aptitud, o seria justo que la castigase?
Así, nadie que elija a un líder inmoral, es un verdadero creyente Hebreo. Nadie que endose a un líder abiertamente mentiroso, injusto, u oportunista, es un verdadero creyente Hebreo. Nadie que de su endoso al fraude, al chantaje, a la usura, a la extorsión, o al oportunismo, es un verdadero creyente Hebreo.
En fin, el verdadero creyente Hebreo, es aquel que rige la totalidad de su vida por la Justicia moral, política, y social, que encarna la Ley de Dios: “Apártate del mal, y haz el bien, y tendrás una morada Eterna (tendrás una porcion en la Jerusalén Celestial)”- Salmo 37:27.



«Recuerde siempre que, a los ojos del Creador, somos lo que dicen nuestras acciones y nuestras aptitudes, no lo que dicen nuestras palabras. Vivamos de suerte que nuestras acciones y aptitudes testifiquen al mundo que somos parte del verdadero Israel; el pueblo que ha sido santificado (apartado del mal) para servir a Yah, el unico y verdadero Dios»



¿Donde esta Adonai Yah (bendito sea), el Dios de Israel?

Los seres humanos, tenemos una férrea creencia en un común pero imaginario concepto: creemos en algo llamado "la nada". La mayoría de nosotros, tenemos la firme (pero errada) convicción de que debe haber una infinidad de lugares en el universo, donde no hay absolutamente nada. De hecho, creemos tanto en este concepto, que hasta tenemos un refrán que dice: "¡Las cosas no salen de la nada!". El problema con esto, es que nunca hemos observado esa "nada". Es decir, no importa a donde enfoquemos nuestros telescopios, siempre detectamos "algo"; aun si solamente es tiempo/espacio, y "radiación de fondo". Es decir, si quisiéramos observar alguna "desgarradura" (o "discontinuidad") en la "tela" que comprende el tiempo/espacio del universo, tendríamos que alquilar alguna película de ciencia ficción pues, en la vida real, esa "nada absoluta" nunca ha sido observada.
Y este es precisamente el punto de encuentro entre la ciencia, y la religión judía. Vera, quienes seguimos la fe Hebrea de nuestro padre Avraham, creemos que יהוה (Adonai), el Dios al cual sirvieron Avraham y Moisés (así como todos los profetas), es la fuente y el Creador de TODAS las cosas. También creemos que NO HAY NADA QUE NO HALLA SIDO CREADO POR יהוה. Así, nuestra fe postula que יהוה "era" antes de que existiera nada en el Universo; antes de que existiesen las leyes físicas, antes que existiese el tiempo, el espacio, la materia, la energía, las dimensiones, las emociones, las ideas, o aun lo que conocemos como existencia misma. Pero, esa "nada" (o "falta de existencia") que estaba presente antes de que existiese “algo”, no es la "nada absoluta" en la cual siempre nos han querido hacer creer; no es un total vacío, sin capacidad para crear cosa alguna. Esa "nada" que precedió todo, es en realidad "algo"; un "algo" que excede al tiempo, al espacio, a la materia, a la energía, a las ideas, a las emociones, y aun a la existencia misma; un "algo" con capacidad para crearlo "todo". Ese “algo” es יהוה (bendito sea) el Creador, quien “contiene dentro de si mismo" todas las cosas. Esto es similar a lo que sucedió (en sentido opuesto) con el concepto de "el tiempo". Durante miles de años, la gente se convenció a si misma de que “el tiempo” en realidad no existía; que era un artificio imaginario, inventado por los hombres a fin de proveer un marco lógico a la secuencia de eventos que se observaban; al fenómeno de “causa y efecto”. La mayoría de las personas aceptaron esa idea, hasta que llego un judío llamado Albert Einstein, y demostró que “el tiempo” no era un concepto ficticio, ni imaginario; y que, aunque no contaba con una “masa” que pudiese ser pesada; con un “color” que pudiese ser distinguido; ni con alguna dimensión física que pudiese ser medida, el tiempo contaba en efecto con una existencia propia, cambiante, e independiente; y que podía “contraerse”, y “expandirse”(acelerarse, y des acelerarse). De ese mismo modo, se nos ha hecho creer durante siglos que, si pudiéramos "deshacernos de todo" (tiempo, espacio, energía, materia, ideas, emociones, etc.) quedaríamos con "nada"; es decir, un estado de "vacío absoluto", sin potencial de creación, de cambio, ni de crecimiento. En cambio, los judíos creemos que esa "nada" que quedaría (si pudiéramos “deshacernos de todo"), no es una "nada absoluta", sino que es יהוה, el Creador del Universo (bendito sea). Para nosotros, el Creador es algo remotamente similar a "El Cero Pitagórico". Es decir, aunque el "cero pitagórico" es "la nada", es a la misma vez "el todo"; pues, si sumáramos (uniéramos) todos los números existentes (positivos, negativos, reales, imaginarios, complejos, y en todas las posibles direcciones) encontraríamos que, la suma de ese "todo" que conforman esos números, resulta ser la "nada" que es el "cero".
Lo anterior nos lleva a concluir que, la "existencia" del Creador, no puede (por definición) ser medida ni detectada por aparato científico alguno, y cualquier "dios" que pueda ser corroborado por la ciencia (es decir, a través de mediciones físicas), seguramente no es יהוה, el Creador del Universo. Es que, el hecho de que יהוה estuviera ya "allí" (si es que realmente podemos aplicarle esa descripción), antes de que existiesen el tiempo y el espacio, implica que, en su naturaleza mas intima, יהוה se encuentra "fuera" del ámbito de tiempo y espacio que circunscribe lo que comúnmente entendemos ser nuestra existencia. En otras palabras, la ciencia no puede detectar la "existencia" de algo que esta mas allá de tiempo y espacio, por no decir mas allá de la existencia misma. Intentarlo, seria algo así como que el personaje de un vídeo juego, tratase de encontrar al creador del programa de vídeo juego; pero intentando localizarlo en algún "lugar" dentro del mismo vídeo juego. Esto es simplemente imposible, pues la existencia del creador del programa, excede al programa mismo. Aunque tiene absoluto control y conocimiento de todo lo que sucede dentro del programa, el programador "no existe" dentro del programa; de hecho, la realidad es que, todo el programa, existe dentro del programador (es decir, en su mente). Asi, aunque desde la perspectiva de los caracteres del vídeo juego, el programador no existe, su "inexistencia" no significa que el programador sea una "nada absoluta", sin capacidad para crear, para crecer, y para cambiar.
La anterior linea de pensamiento, dio lugar a que, uno de los nombres que los judíos utilizamos para referirnos a יהוה, es "Ha Makom"; un nombre que literalmente significa "el Lugar". ¿Cual lugar? El lugar que, si bien no esta en ninguna parte del universo (es "cero", o "nada"), es a su vez el lugar donde se encuentran todas las partes del universo (es el "infinito", o el "todo" del universo). Es por esto mismo que, cuando la Escritura dice que alguien "vio" a Dios, que alguien "hablo" con Dios, o que alguien "oyó" a Dios, obviamente no se esta refiriendo a la manifestación mas íntima de la esencia Divina, que excede a la existencia misma; sino a alguien (o algo) que habla en nombre del Creador; alguien que le representa; ya sea este un ángel, un mensajero Divino, una voz celestial, un sueño, o algún profeta. Como esta escrito: «יהוה dijo a Moisés: "Mira, yo te he constituido dios para Faraón..."»- Éxodo 7:1.
Así, el ser humano nunca ha visto realmente a Dios. Y, en esto, la tradición Cristiana concuerda con la Judía, pues los Escritos Cristianos cierran su teología con las palabras del apóstol Juan, quien es citado diciendo: "Nadie ha visto jamás a Dios"- 1ra Juan 4:12.



«No es verdadera Libertad, la que te conduce a hacer lo que se te antoje (destruyendote de ese modo a ti mismo); la verdadera Libertad, siempre te conducira a vivir sabiamente; siendo justo, misericordioso, y humilde»



¡La buena Teología, que no se traduce en hacer bien al prójimo, no es realmente buena!

El Rabino Hanina Ben Dosa solía decir: “Aquel cuyo temor del pecado tiene precedencia sobre su aprendizaje (su conducta ética le preocupa mas que su teología)-- Su conocimiento perdurara. Pero, aquel cuyo aprendizaje tiene precedencia sobre su temor del Cielo-- su aprendizaje no perdurara. Como esta escrito: «El Temor del Señor (de Su juicio por nuestros Pecados) es el principio de la Sabiduría» (Salmo 111:10).
La Tanak dice así: «Decid de los justos, cuando son buenos, que comerán el fruto de sus obras» (Isaías 3:10). Pero, ¿es concebible que exista un hombre justo que sea bueno, y otro hombre justo que no sea bueno? La respuesta es: “aquel que es bueno para con el Cielo, y bueno para con los hombres, es un hombre justo que es realmente bueno. Pero, si es bueno para con el Cielo, y no para con los hombres, entonces es un hombre justo, que no es realmente bueno”. Similarmente leemos: «Ay del hombre perverso que es malo; porque se le dará la recompensa de sus manos» (Isaías 3:11). Nuevamente, ¿es concebible que exista un hombre perverso que sea malo, y otro hombre perverso que no sea malo? La respuesta es: “aquel que es perverso para con el Cielo, y perverso para con los hombres, es un hombre perverso que es realmente malo. Y, quien es perverso para con el Cielo, pero no lo es para con los hombres, es un hombre perverso que no es realmente malo”. Así, es nuestro “fruto” (la conducta ética que mostremos a nuestro prójimo), lo que validara (o refutara) nuestra teología.



«Cuando el hombre abandona la Ley de Dios (los Diez mandamientos), termina aplaudiendo la inmoralidad, como esta escrito: "Los que se apartan de La Ley, aplauden a los malvados; pero, los que la obedecen, se oponen a ellos"- Prov. 28:4»



La Ley de Siembra y Cosecha

Haz tu mas honesto y sincero esfuerzo por no hacer a otros el mal que odiarías que otros te hicieran a ti mismo; por hacer a otros el bien que desearías que otros te hicieran a ti mismo; y por amar para los demás aquello que amarías para ti mismo. Si haces todo el bien que te sea posible, el Juez Justo (bendito sea) te recompensara, haciéndote todo el bien que le sea posible. ¡Y nadie puede ganarle a Dios, cuando de hacer bien a otros se trata!



¿Que significa ser un hombre Manso?

Un hombre manso, es aquel que es humilde; aquel que no se avergüenza de reconocer que ha obrado mal; el que puede reconocer sus errores, y decir "por favor, perdóname"; es aquel que no se hace a si mismo demasiado importante. Y, ¿Quien es un ejemplo de alguien que NO era manso? Pues el Rey Jeroboam, quien prefirió terminar en el infierno, antes que humillarse a reconocer que la casa de David (que adoraba al Dios verdadero, en el verdadero Templo de Jerusalén) era mas digna que la suya propia (que adoraba los falsos dioses que eran los becerros de Oro, en el falso santuario de Betel).¿Donde enseña esto el Judaísmo? Pues en el siguiente Midrash (Sanh.102a): «Con todo esto, no se apartó Jeroboam de su mal camino...» (1 Reyes 13:33). ¿A que hace alusión el pasaje, cuando dice “Con todo esto...”? Pues a que (como dijo el Rabino Abba) El Creador agarro a Jeroboam por sus vestidos, y le dijo: “ ¡Arrepiéntete, y Yo, Tu, y el hijo de Isaí (el rey David) caminaremos juntos en el Jardín del Edén!”. ¿Pero quien (pregunto Jeroboam) ira a la cabeza? A lo cual Dios contesto, “El hijo de Isaí estará a la cabeza”. Entonces Jeroboam replico diciendo, “Si es así (y no soy yo quien recibirá la gloria de ostentar el primer lugar), no quiero tener parte de ello (prefiero quedar excluido del Jardín del Edén)».
Así, la falta de mansedumbre de Jeroboam (su anhelo de ser el mas grande de todos) le impidió tener vida en el mundo que ha de venir. Y es por esto mismo que los maestros del Judaísmo Universal han enseñado que, aquel que quiera ser grande, tiene que anonadarse a si mismo (considerarse inferior a los demás, de suerte que no se le haga imposible servir a su prójimo).



«Un Midrash cita a Judah Ben Temah diciendo: Ama al Cielo, y ten también temor del Cielo; de modo que tanto el regocijo como el temblor estén contigo cuando obedezcas los mandamientos. Si haz cometido una leve falta contra tu prójimo, que parezca a tus ojos una seria ofensa (de modo que te sea difícil volverla a cometer); Si le haz hecho un grande bien, que sea a tus ojos como una pequeña nimiedad (de modo que evites creer que haz hecho algo realmente grande; y, sintiéndote satisfecho, no vuelvas a hacerlo). Por el otro lado, si tu prójimo te ha hecho un pequeño bien, consideralo como algo grande (así, darás gracias a tu prójimo; quien, sintiéndose honrado por ello, sentirá la motivación de volver a hacer otro bien). Pero, si te ha hecho un grande mal, consideralo una nimiedad (así, viendo que no ha logrado ofenderte con sus palabras, alentaras a tu prójimo a desistir de calumniarte)»



LA MENTALIDAD DEL JUDIO

Aunque parezca difícil de creer, ser Judío tiene muy poco que ver con la religión Judía, o con creer en esta o aquella otra interpretación teológica. De hecho, hay una inquietante cantidad de personas que, a la misma vez que se presentan a si mismos como la norma de lo que significa ser judio, en realidad no tiene la mas remota idea de lo que ello significa.
Es que, ser judío, es incorporar en nuestra psiquis un estado particular de conciencia. Y esta conciencia surge cuando internalizamos la noción de que la existencia no es algo sin propósito, no es irracional, no es fortuito, ni tampoco aleatorio. Todo es el producto de un orden lógico y racional que pernea todo el universo y es parte integral de la Creación.
El misticismo Judío describe este orden racional con el nombre de “Hokhmah” (o “Sabiduría”). Si bien es cierto que Hockmah no es el Dios único e infinito (Ein Sof), no es menos cierto que Hockmah es una emanación de aquel que es la corona (Keter) de todas las cosas. Así, Hockmah (La Sabiduría), es tradicionalmente descrita como “El Padre de todo lo Creado”. Curiosamente, los filósofos Griegos llegaron a similares conclusiones. Estos utilizaban la palabra griega “logos” para referirse a ese principio racional que entendían perneaba todas las cosas. Así, el Judío es la persona que, consciente o inconscientemente, adopta como norte de su vida ese principio racional (o sabiduría) que los místicos Judíos llamaban “Hockmah”, y los filósofos Griegos llamaban “logos”.
El Historiador Judío Flavio Josefo narra que, cuando la expedición militar de Alejandro el grande paso por la tierra de Israel, varios Judíos decidieron unirse a su ejercito. Entre aquellos, hubo un Judío llamado Mossolam. Este Judío era particularmente diestro, tanto con el arco, como con la cabalgadura. Flavio Josefo narra que, en un momento dado de la marcha, el ejercito Griego se detuvo. Cuando Mossolam pregunto por la causa del retraso, se le informo que estaban esperando por el augurio que daría un ave que allí se encontraba: Si el ave volaba hacia adelante, les prediciendo que debían continuar hacia adelante; pero, si el ave retrocedía, significaba que el ejercito debía retroceder. Mossolam medito un instante en el asunto, y luego pidió que le mostrasen donde se encontraba la susodicha ave. Cuando se le mostró el árbol donde esta estaba asentada, Mossolam saco su arco y, apuntando hacia el ave, procedió a traspasarla con una flecha. Viendo muerta al ave, la multitud comenzó a increpar y a maldecir al Judío que les había privado de la dirección Divina. Pero Mossolam les respondió diciendo: ¿Pero es que no entendéis lo que ha sucedido? ¿No veis que esta ave no podía predecir futuro alguno, pues de así haber sido, no habría llegado hasta aquí, sabiendo de antemano que Mossolam el Judío habría de matarla?
Note como, en la historia que acabamos de citar, resalta el hecho de que, la fe de aquellos Griegos estaba basaba en pura superstición; no en nada que resistiese el juicio racional de la lógica, ni del sentido común. A diferencia de los paganos, el creyente Judío cuestiona, analiza, y aplica una lógica rigurosa. No porque sea rebelde, o porque busque excusas para obedecer la voluntad Divina, sino porque esta es la verdadera naturaleza de la fe revelada por Dios a Israel. Es decir, la fe Judía nunca se fundamento en las emociones (que son momentáneas y variantes), sino en la certeza de la lógica y el sentido común; en esa Sabiduría (Hockmah) eterna que sostiene y pernea todo el universo.
Por esto es que, aun cuando las circunstancias externas sean suficientemente duras como para menoscabar el entusiasmo con el que el Judío ejerce su fe, esta permanece incólume, pues esta fundamentada en verdades lógicas y objetivas. Un buen ejemplo de esto lo provee la historia de Gedeón (Jueces 6): La Tanak dice que Gedeón se hallaba sacudiendo trigo, escondido de los enemigos Madianitas. De repente le aparece un mensajero de Dios, que le dice: “El Señor (Yah) esta contigo, varón esforzado y valiente” (Jueces 6:12). La contestación que da Gedeón al mensajero, fue la misma que dio Mossolam (así como la que daría todo buen creyente Israelita): analizarlo todo con objetividad, y con sabiduría. Gedeón reconoce que, desde una perspectiva puramente lógica, la historia confirma que el Creador había dado a Israel muestras incuestionables de su realidad. Pero, a la misma vez, reconoce que las presentes circunstancias aparentaban poner en entredicho esa innegable realidad histórica: “Ah, señor mío, si Yah está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Yah de Egipto? Y ahora Yah nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas” (Jueces 6:13).
Note como el mensajero de Dios no muestra molestia alguna con el racional análisis que acaba de hacer Gedeón, y mucho menos da muestra de estar molesto por “la incredulidad” de este creyente. De hecho, como el Creador sabia que el cuestionamiento de Gedeón había sido sincero y honesto, Yah procedió a fortalecer la debilitada fe de Gedeón, obrando un milagro personal: “Entonces el ángel de Dios le dijo: Toma la carne y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo así. Y extendiendo el ángel de Yah el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Yah desapareció de su vista” (Jueces 6:20-21).
Algo similar sucedió con nuestro padre Avraham, el padre de todos los Judíos. La tradición oral dice que, cuando nació Avraham, los sabios del Rey Nimrod vieron salir en los cielos una nueva estrella. Como resultado, advirtieron al rey que había nacido uno que opacaría la gloria de Nimrod. Entonces, los padres de Avraham procedieron a esconderle en una cueva, durante los primeros tres años de su vida.
Una noche, Avraham salio de su cueva, y viendo las estrellas del cielo, exclamo: ¡Estas son el Creador! Entonces, procedió a adorarlas. Pero, cuando mas tarde vio salir la luna, que opacaba las estrellas, se corrigió a si mismo diciendo: ¡estaba equivocado, esta luna es el Creador!, Y procedió a adorarla. Pero, cuando en la mañana vio salir el sol, opacando así tanto a la luna como a las estrellas, se dijo a si mismo: No son la luna ni las estrellas, pues el Sol las opaca: ¡el Sol es el Creador! Pero, al final del día, cuando vio al sol menguar, se dijo a si mismo: “El Sol no puede ser el Creador, pues también declina y se apaga”. Entonces razono acerca de lo que había observado, y concluyo que debía adorar a aquel que había Creado el sol, la luna y las estrellas.
Ese fue el renacer del monoteísmo: un niño de tres años (que, con el pasar del tiempo, se convertiría en el padre espiritual, de todos los judíos) que descubrió a Dios de forma lógica y racional.
La tradición Judía narra que, muchos años después, Nimrod volvería enfrentarse con Avraham, a fin de intentar hacerle desistir de su fe en el Creador, para hacerle en cambio adorar lo creado: «Nimrod dijo a Terah, ¿Que castigo impondremos a tu hijo Avraham (que destruye mis ídolos)? ¡Ningún otro sino ser quemado! Entonces Nimrod se volvio a Avraham y dijo: “Inclinate ante el fuego, y seras salvo”. Pero Avraham respondió: “Quizás deba inclinarme ante el agua, pues esta apaga el fuego! A lo cual Nimrod respondió: “Muy bien, inclinate entonces ante el agua”. Pero Avraham riposto: “Si es así, quizás debería entonces inclinarme ante las nubes, pues estas cargan el agua (siendo así mas poderosas)”. Nimrod dijo: “Inclinate entonces ante las nubes”. Avraham riposto: “Quizás deba inclinarme ante el viento, pues este dispersa las nubes”. Nimrod dijo: “Inclinate entonces ante el viento”. Avraham riposto: “¿Por que entonces no inclinarme ante el ser humano, que puede retener el viento en sus pulmones? Si extendiésemos la linea de pensamiento de nuestro padre Avraham, tendríamos que añadir que la muerte es aun mas fuerte que el hombre (que es por naturaleza mortal); y que esta a su vez es conquistada por la vida; pues, aunque el hombre es perecedero, sus hijos y descendientes continúan propagándose. Asi, en el ultimo analisis, no debemos inclinarnos ante nada creado, sino solamente ante el Dios que da “Hai” (“vida”, o “existencia”) al Olam (“mundo”, o “universo”); como esta escrito, “Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por la Vida (Hai) del mundo (Olam)...” (Daniel 12:7).
En resumen, nadie que sea demasiado crédulo, puede ser un buen creyente Judío. Tampoco puede serlo nadie que acepte un dogma, una interpretación teológica, o un código moral, solo porque lo dijo este o aquel otro noble personaje (Moisés, Jesús, Pablo, Muhammad, Baal Shem Tov, etc). La fe del Judío, tiene que estar cimentada en la inmutabilidad de la sabiduría Divina, en el sentido común, y en la vida ética que el mismo Creador ha modelado en su Ley para quienes le sirven. Esta Celestial fe nunca parte de la ciega credulidad, de la efervescencia emocional, o de la superstición popular.





El Mensaje de la Torah (la Ley Divina)

El fundamento de la Escritura Hebrea, es que cada hombre ha de segar el fruto de sus obras. Como esta escrito: “PORQUE TÚ PAGAS A CADA UNO CONFORME A SU OBRA”- Salmo 62:12. Y, ya que el hombre ha de segar el mismo bien [o mal] que haya sembrado, el bienestar del hombre esta en arrepentirse de sus iniquidades [abandonando la maldad], para comenzar en cambio a hacer el bien que agrada al Creador (obedeciendo los mandamientos Divinos). Como esta escrito: "APARTATE DEL MAL, Y HAZ EL BIEN, Y VIVIRAS PARA SIEMPRE"- Salmo 37:27 (Biblia Reina Valera, Revisión 1960). Y, esto ultimo, es también confirmado por los Escritos Cristianos, cuando dicen: “Pero por tu dureza, y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, EL CUAL PAGARÁ A CADA UNO CONFORME A SUS OBRAS: VIDA ETERNA A LOS QUE, PERSEVERANDO EN BIEN HACER, BUSCAN GLORIA Y HONRA E INMORTALIDAD... TRIBULACIÓN Y ANGUSTIA SOBRE TODO SER HUMANO QUE HACE LO MALO, EL JUDÍO PRIMERAMENTE Y TAMBIÉN EL GRIEGO, PERO GLORIA Y HONRA Y PAZ A TODO EL QUE HACE LO BUENO, AL JUDÍO PRIMERAMENTE Y TAMBIÉN AL GRIEGO”- Romanos 2:5-7, & 9-10.
Así las cosas, cuando alguna persona [o alguna cosa], logra hacer que nos volvamos de nuestra iniquidad [para comenzar en cambio a obedecer los mandamientos], tal persona [o tal cosa] se ha convertido en el Mesías que viene a redimirnos. Como esta escrito: “Y VENDRÁ EL REDENTOR... A LOS QUE SE VOLVIEREN DE LA INIQUIDAD EN JACOB”- Isaías 59:20. Y, el que la vida eterna esta en hacer el bien ordenado en los mandamientos, es una verdad tan grande e innegable, que hasta los escritos Cristianos la confirman, cuando ponen en boca del Nazareno (paz sea con el) las siguientes palabras: “MAS SI QUIERES ENTRAR EN LA VIDA [ETERNA] GUARDA LOS MANDAMIENTOS... NO MATARÁS, NO ADULTERARÁS, NO HURTARÁS, NO DIRÁS FALSO TESTIMONIO, HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE; Y, AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO”- Mateo 19:17-19.





God, and the Gay lifestyle

The Torah (or “Law of Moses”) shows that יהוה (the God of Israel, blessed be He) is slow to chastise any fault, save immorality; He is slow to chastise any immorality, save sexual immorality; He is slow to chastise any sexual immorality, save public sexual immorality; and He is slow to chastise any public sexual immorality, save the openly gay immorality. Why does God hates this kind of behavior? Because it represents the vilest of all evils, as the person who practices the openly gay lifestyle violates all of God’s commandments. In other words, he dishonors his parents (... putting them to shame with his gay conduct); he steals (... by robbing his parents share of grandchildren); he bears false testimony (... saying "I’m not the man my parents made me"); he murders (... the souls of his children who, as a result of his gay lifestyle, will not come into the world); he blasphemes his Creator (... by intimating that God isn't perfect, as He assigned him the wrong sex); he covets what doesn’t belong to him (... the role of the woman, which was given to her by God, as an exclusive property); he sets up an idol to blindly serve and worship (... the lust of his own body); he violates Shabbat (... with the extraneous fire of his passions). In fact, there’s no sin the homosexual lifestyle doesn’t violate.
That’s why, even when Adonai (the Lord God) was angry with many cities (Nineveh, Tyre, Sidon, Babylon, etc), He allowed them centuries to repent. But as for Sodom and Gomorrah, He sent them 3 angels (disguised as Arabs, according to Hebrew tradition) in order to exterminated them at once (again, as if to imply that He is slow to judge any sin, save open homosexuality). And this also explains why God allows radical Islam to thrive everywhere; as one day He will make the Arab people to be again the executioners of God's wrath against the Sodomite Nations.





Los Diez Mandamientos

Un joven preguntó a un sabio anciano: «¿Por que se le llaman "los Diez mandamientos”? ¿Y por que fueron escritos en Dos tablas de piedra?» El sabio contestó diciendo: «Fueron escritos en Dos tablas de piedra, porque Dos son las manos del hombre. Y, fueron llamados Diez, porque Diez son los dedos de esas Dos manos. Es que, así como nuestra vida en este mundo, depende del uso práctico que demos a los Diez dedos de las Dos manos que nos fueron dadas, de ese mismo modo, nuestra vida en el mundo que ha de venir, depende del uso práctico que demos a los Diez mandamientos de las Dos tablas de piedra que nos fueron dadas». El joven replicó diciendo: «Pero, ¿no es cierto que nuestros Dos pies tienen también Diez dedos?» A lo cual el anciano respondió: «Es correcto. Y significa que, quien "afirma sus Dos pies" (es decir, quien "fundamenta su vida") sobre la piedra de los Diez mandamientos, es como quien “construye” sobre la piedra: como quien se sostiene de una verdad tan sólida como la piedra; sobre un fundamento que es inconmovible, y eterno»





Christianity is a beautiful religion, as it aims to draw men near to God. But Christian theology is wrong, as the Hebrew Scripture teaches that no man can die for the sins of any other man. As it has been written: "The fathers shall not be put to death for the children, neither shall the children be put to death for the fathers: EVERY MAN SHALL BE PUT TO DEATH FOR HIS OWN SIN"- Deut. 24:16. And it also says in another place: "In those days they shall say no more, The fathers have eaten a sour grape, and the children's teeth are set on edge. BUT EVERY ONE SHALL DIE FOR HIS OWN INIQUITY"- Jeremiah 31:29-30




¿Que es el Judaísmo Universal?

El Judaísmo universal, es volver a los valores y a los principios originalmente prescritos en la Ley de Dios para todos los Hijos de Israel; es decir, un tipo de Judaismo independiente (Independent Minyan), cuyo fundamento es la luz que nace en el alma del creyente que hace suyo el esperanzador mensaje de la Ley Moisés. Y, este glorioso mensaje, no es otro sino que, el Juicio Divino, será hacer que cada individuo reciba [de un modo u otro] el mismo bien [o mal] que haya sembrado, sin importar cual halla sido su raza, o cual halla sido su credo religioso; como está escrito- «Porque cercano está el día [del juicio] de יהוה sobre todas las naciones; [y, el juicio de יהוה, se resume en la siguiente sentencia:] “como tú hiciste, se hará [también] contigo; tu recompensa volverá sobre tu [propia] cabeza”»- Abdías 1:15.
Y esto es confirmado en el pasaje que dice: «Pero serán consumidos todos los que te consumen... hollados serán los que te hollaron, y a todos los que hicieron presa de ti, daré en presa»- Jeremías 30:16; Y, el que Dios mostrará su misericordia (o su severidad) a cada hombre, de acuerdo a la conducta que tal hombre halla practicado, es ilustrado en el pasaje que dice: «Con el misericordioso, te mostrarás misericordioso; Y recto, para con el hombre recto; Limpio te mostrarás para con el limpio; Y severo serás para con el severo (perverso)»- Salmo 18:25-26.
Pero, ¿por que es tan alentador este mensaje? Pues porque provee una poderosa e inmutable esperanza. ¿Cual esperanza? Pues la esperanza de que, a pesar de nuestra muchas [y graves] faltas, aun así tenemos la posibilidad de ganar el favor Divino; pues el Creador no fallará en hacer buena su promesa de obrar con la justicia que le distingue («El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?»- Génesis 18:25). ¿Como mostrará Dios esa justicia? Pues devolviéndonos el mismo bien que hayamos "sembrado", sin importar cuan pequeño, o cuan insignificante, pueda haber parecido. Así, el hombre que desee ser perdonado por el Creador, solo tiene que perdonar a su prójimo; el hombre que desee recibir la gracia y la misericordia de Dios, solamente tiene que dar gracia y misericordia a su prójimo; y, el hombre que desee ser honrado por su Padre que esta en el cielo, solo tiene que honrar a su padre que está en la Tierra.
La anterior verdad [que a menudo es conocida como “ley de medida por medida”, “ley de siembra y cosecha”, o “ley de ojo por ojo, y diente por diente”, según Éxodo 21:23-25], esta ilustrada en la historia de Faraón, así como de los Egipcios, quienes ahogaron a los Israelitas [en las aguas del Nilo], y por tanto fueron ellos mismos ahogados [en las aguas del mar Rubio], según Éxodo 15:4-5. También es ilustrada en la historia de Nadab y Abiú, quienes pecaron con fuego; y fueron por tanto castigados con Fuego (Levítico 10:1-2). De igual modo, es ilustrada en la historia de Korah (Coré) y sus seguidores, quienes trataron de “hundir” a Moisés ante los ojos del pueblo de la Tierra (según Números 16:1-3); y por tanto fueron ellos mismos hundidos en la Tierra, ante los ojos del Pueblo (Números 17:32-34). Esta verdad es también ilustrada en la historia de Amán, quien hizo una horca para ejecutar al justo Mardoqueo, y terminó siendo el mismo ejecutado [en la misma horca que había preparado], segun Ester 7:10. En adición, esta verdad es ilustrada en la historia del Rey Agag, cuya espada había dejado sin hijo a las madres, y por tanto una espada dejó sin hijo a su propia madre (1 Samuel 15:33). Otro ejemplo, lo hallamos en la historia del Rey Adoni-bezec, quien cortó los pulgares de muchos Reyes; y por tanto sus propios pulgares le fueron cortados (Jueces 1:5-7). Y lo mismo sucedió con Sansón, cuya esposa fue quemada por los filisteos, y por tanto Sansón les hizo a ellos lo mismo (Jueces 15:11).
De hecho, quizás el pasaje que con mayor claridad ilustra la universalidad [e inmutabilidad] del justo juicio Divino, es aquel donde el Creador dice lo siguiente: «A ninguna viuda ni huérfano afligiréis. Porque, SI TÚ LLEGAS A AFLIGIRLES, Y ELLOS CLAMAREN A MÍ, CIERTAMENTE OIRÉ YO SU CLAMOR; Y MI FUROR SE ENCENDERÁ, Y OS MATARÉ A ESPADA, Y VUESTRAS MUJERES SERÁN VIUDAS, Y HUÉRFANOS VUESTROS HIJOS»- Éxodo 22:22-24. Note como, en el anterior texto, el Creador advierte solemnemente que, si algún hombre llegare a abusar de una viuda, o de un huérfano, Dios hará que tal hombre muera, de modo que su mujer se convierta en viuda, y su hijo en huérfano, a fin de que algún hombre pueda a su vez abusar de ellos.
Y, todo lo que hasta aquí hemos ilustrado, fue inicialmente intimado en el libro de Bereshit (Génesis), donde se informa que, cuando יהוה (el Dios de Israel, bendito sea) formó al padre de toda la raza humana (Adán), lo primero que hizo fue crear un Jardín, a fin de que el hombre se ocupase en sembrarlo [labrándolo]. Como está escrito: «ENTONCES יהוה DIOS FORMÓ AL HOMBRE DEL POLVO DE LA TIERRA, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Y יהוה DIOS PLANTÓ UN HUERTO EN EDÉN, AL ORIENTE; y puso allí al hombre que había formado... TOMÓ, PUES, יהוה DIOS AL HOMBRE, Y LO PUSO EN EL HUERTO DE EDÉN, PARA QUE LO LABRARA y lo guardase»- Génesis 2:7-15.
¿Que significa este relato? Pues significa que, este Mundo, es como un Jardín, plantado por el Creador; significa que, el hombre, ha sido creado para que se ocupe en labrar (o “plantar”) el Jardín Divino; y significa que, si bien el Jardín de este Mundo contiene árboles de bien, y árboles de mal, el hombre está llamado a alejarse "del árbol de la maldad" [así como de su fruto], para ocuparse en cambio con sembrar "árboles de bien". Y, este “sembrar el bien”, hará que el hombre “se gane la vida” [segando el mismo bien que ha sembrado]. Y es por esto que la Escritura exhorta al hombre a persistir en sembrar el bien [siendo integro, honesto, justo, misericordioso, y humilde]. Como esta escrito: «יהוה, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a יהוה. El que, aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás»- Salmo 15. Y también confirma lo mismo la Escritura que dice: «¿Con qué me presentaré ante יהוה, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará יהוה de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide יהוה de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios»- Miqueas 6:6-8.
En conclusión, el Creador ha ordenado [por medio de Moisés] que el hombre se abstenga de sembrar el mal, para sembrar en cambio el bien; de modo que, al final de sus días, pueda “comer” del mismo bien que haya sembrado [obteniendo así Vida eterna]. Como está escrito: «Apártate del mal, y haz el Bien, y [como resultado de esta conducta] tendrás Morada para Siempre (Vida sin fin)»- Salmo 37:27; Y también dice la Escritura: «Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela [pues así cosecharás, al final de tus días, la misma Paz que sembraste]»- Salmo 34:14; Y también dice en otro lugar: «No seas sabio en tu propia opinión [pues, la vida eterna, no esta en creer en una abstracta teología, sino en hacer el bien, y abandonar todo tipo de maldad e inmoralidad]; Teme [por tanto] a יהוה, y apártate del mal»- Proverbios 3:7.
Pero, ¿como tememos a יהוה? Pues siguiendo el camino de los 10 dichos [o "Mandamientos"] ordenados por Dios a Moisés, como esta escrito: «Y Él os anunció su Pacto, el cual os mandó poner por obra; los Diez mandamientos, y los escribió en Dos tablas de Piedra»- Deuteronomio 4:13; «Estas [Diez] palabras habló יהוה a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos Tablas de Piedra, las cuales me dio a mí»- Deuteronomio 5:22; «Guardarás, pues, los [Diez] Mandamientos de יהוה tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole»- Deuteronomio 8:6. ¿Y que continua diciendo el verso que sera la recompensa deparada para quienes guardan los mandamientos? ¡Pues la vida eterna que prefigura la entrada a la Tierra Prometida! Como esta escrito: «... Porque יהוה tu Dios te introduce en la Buena Tierra [es decir, la Tierra de Canaán]...»- Deut. 8:7.


Cual Religion Debemos Seguir





¿Donde está Adonai Yah (bendito sea), el Dios de los Hebreos?

Los seres humanos, tenemos una férrea creencia en un común pero imaginario concepto: creemos en algo llamado "la nada". La mayoría de nosotros, tenemos la firme (pero errada) convicción de que debe haber una infinidad de lugares en el universo, donde no hay absolutamente nada. De hecho, creemos tanto en este concepto, que hasta tenemos un refrán que dice: "¡Las cosas no salen de la nada!". El problema con esto, es que nunca hemos observado esa "nada". Es decir, no importa a donde enfoquemos nuestros telescopios, siempre detectamos "algo"; aún si solamente es tiempo/espacio, y "radiación de fondo". Es decir, si quisiéramos observar alguna "desgarradura" (o "discontinuidad") en la "tela" que comprende el tiempo/espacio del universo, tendríamos que alquilar alguna película de ciencia ficción pues, en la vida real, esa "nada absoluta" nunca ha sido observada.
Y este es precisamente el punto de encuentro entre la ciencia, y la religión Hebrea. Vera, quienes seguimos la fe del Judaismo Universal, creemos que יהוה (Adonai), el Dios al cual sirvieron Avraham y Moisés (así como todos los profetas), es la fuente y el Creador de TODAS las cosas. También creemos que NO HAY NADA QUE NO haya SIDO CREADO POR יהוה. Así, nuestra fe postula que יהוה "era" antes de que existiera nada en el Universo; antes de que existiesen las leyes físicas, antes que existiese el tiempo, el espacio, la materia, la energía, las dimensiones, las emociones, las ideas, o aún lo que conocemos como existencia misma. Pero, esa "nada" (o "falta de existencia") que estaba presente antes de que existiese “algo”, no es la "nada absoluta" en la cual siempre nos han querido hacer creer; no es un total vacío, sin capacidad para crear cosa alguna. Esa "nada" que precedió todo, es en realidad "algo"; un "algo" que excede al tiempo, al espacio, a la materia, a la energía, a las ideas, a las emociones, y aún a la existencia misma; un "algo" con capacidad para crearlo "todo". Ese “algo” es יהוה (bendito sea) el Creador, quien “contiene dentro de si mismo" todas las cosas.
Esto es similar a lo que sucedió (en sentido opuesto) con el concepto de "el tiempo". Durante miles de años, la gente se convenció a si misma de que “el tiempo” en realidad no existía; que era un artificio imaginario, inventado por los hombres a fin de proveer un marco lógico a la secuencia de eventos que se observaban; al fenómeno de “causa y efecto”. La mayoría de las personas aceptaron esa idea, hasta que llego un Hebreo llamado Albert Einstein, y demostró que “el tiempo” no era un concepto ficticio, ni imaginario; y que, aunque no contaba con una “masa” que pudiese ser pesada; con un “color” que pudiese ser distinguido; ni con alguna dimensión física que pudiese ser medida, el tiempo contaba en efecto con una existencia propia, cambiante, e independiente; y que podía “contraerse”, y “expandirse”(acelerarse, y des acelerarse). De ese mismo modo, se nos ha hecho creer durante siglos que, si pudiéramos "deshacernos de todo" (tiempo, espacio, energía, materia, ideas, emociones, etc.) quedaríamos con "nada"; es decir, un estado de "vacío absoluto", sin potencial de creación, de cambio, ni de crecimiento. En cambio, los Hebreos creemos que esa "nada" que quedaría (si pudiéramos “deshacernos de todo"), no es una "nada absoluta", sino que es יהוה, el Creador del Universo (bendito sea). Para nosotros, el Creador es algo remotamente similar a "El Cero Pitagórico". Es decir, aunque el "cero pitagórico" es "la nada", es a la misma vez "el todo"; pues, si sumáramos (uniéramos) todos los números existentes (positivos, negativos, reales, imaginarios, complejos, y en todas las posibles direcciones) encontraríamos que, la suma de ese "todo" que conforman esos números, resulta ser la "nada" que es el "cero".
Lo anterior nos lleva a concluir que, la "existencia" del Creador, no puede (por definición) ser medida ni detectada por aparato científico alguno, y cualquier "dios" que pueda ser corroborado por la ciencia (es decir, a través de mediciones físicas), seguramente no es יהוה, el Creador del Universo. Es que, el hecho de que יהוה estuviera ya "allí" (si es que realmente podemos aplicarle esa descripción), antes de que existiesen el tiempo y el espacio, implica que, en su naturaleza mas intima, יהוה se encuentra "fuera" del ámbito de tiempo y espacio que circunscribe lo que comúnmente entendemos ser nuestra existencia. En otras palabras, la ciencia no puede detectar la "existencia" de algo que está mas allá de tiempo y espacio, por no decir mas allá de la existencia misma. Intentarlo, sería algo así como que el personaje de un vídeo juego, tratase de encontrar al creador del programa de vídeo; pero buscándole en algún "lugar" dentro del mismo vídeo juego. Esto es simplemente imposible, pues la existencia del creador del programa, excede al programa mismo. Aunque tiene absoluto control y conocimiento de todo lo que sucede dentro del programa, el programador "no existe" dentro del programa; de hecho, la realidad es que, todo el programa, existe dentro del programador (es decir, en su mente). Así, aunque desde la perspectiva de los caracteres del vídeo juego, el programador no existe, su "inexistencia" no significa que el programador sea una "nada absoluta", sin capacidad para crear, para crecer, y para cambiar. La anterior linea de pensamiento, dio lugar a que, uno de los nombres que los Hebreos utilizamos para referirnos a יהוה, es "Ha Makom"; un nombre que literalmente significa "el Lugar". ¿Cual lugar? El lugar que, si bien no está en ninguna parte del universo (es "cero", o "nada"), es a su vez el lugar donde se encuentran todas las partes del universo (es el "infinito", o el "todo" del universo).
Es por esto mismo que, cuando la Escritura dice que alguien "vio" a Dios, que alguien "hablo" con Dios, o que alguien "oyó" a Dios, obviamente no se está refiriendo a la manifestación mas íntima de la esencia Divina, que excede a la existencia misma; sino a alguien (o algo) que habla en nombre del Creador; alguien que le representa; ya sea este un ángel, un mensajero Divino, una voz celestial, un sueño, o algún profeta. Como está escrito: «יהוה dijo a Moisés: "Mira, yo te he constituido dios para Faraón..."»- Éxodo 7:1.
Así, el ser humano nunca ha visto realmente a Dios. Y, en esto, la tradición Cristiana concuerda con la Hebrea, pues los Escritos Cristianos cierran su teología con las palabras del apóstol Juan, quien es citado diciendo: "Nadie ha visto jamás a Dios"- 1ra Juan 4:12.





La Verdad Del Judaísmo Universal





La peligrosa [y contagiosa] locura del Apóstol Pablo (paz sea con el): creer que יהוה esperaba la perfecta obediencia de la Ley

Las cosas no son locura, porque carezcan de lógica; son locura, porque están desconectadas de la realidad. Por ejemplo, si alguien dice que quiere cubrirse el cabello, para protegerlo de la lluvia, dice algo perfectamente lógico. Pero, si lo dice mientras viaja dentro de un avión que va 35,000 pies de altura, en un vuelo comercial entre Nueva York y París, su lógica es un síntoma de locura.
De ese mismo modo, el Apóstol Pablo (paz sea con el) dijo cosas que eran perfectamente lógicas; solo que daban visos de locura. Es que, la Ley Judía, consistía de 613 mandamientos. Y, postular [como lo hizo Pablo] que Dios esperaba que el Israelita común obedeciese perfectamente todos y cada uno de esos 613 mandamientos, es singular locura. ¿Por que? Pues porque, docenas de esos mandamientos, ni siquiera aplicaban al Israelita común; Es decir, eran mandamientos dirigidos al Rey de Israel, a los miembros de la corte Judía, o a los miembros de la familia Sacerdotal. Eran mandamientos acerca del rollo de Torah que debía escribir el Rey; mandamientos acerca de destruir a las naciones de Canaán; mandamientos acerca de desterrar al que cometiese un homicidio involuntario; mandamientos acerca de como oficiar durante el sacrificio de Yom Kippur; mandamientos acerca de los alimentos accesibles a la familia del Sumo Sacerdote; o mandamientos acerca de la intercalación de los meses del año Judío [entre muchos otros].
En fin que, solamente alguien completamente desquiciado [o seriamente ignorante de la Ley] habría sido tan atrevido como para postular que, el Israelita común, estaba forzado a oficiar los sacrificios y ritos que oficiaba el Sumo sacerdote; a condenar o liberar criminales [como hacían los miembros de la Corte Judía]; o a sentarse en el trono del Rey, para escribir allí una copia del Libro de la Ley. Es que, la necedad de intentar obedecer cualquiera de esas ordenanzas, podría haberle costado la vida.





¿Por que razón Yeshua (Jesús de Nazaret, paz sea con él) no pudo haber sido el cumplimiento de la promesa hecha en Deuteronomio 18:18 (“Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare”)? Pues porque, la promesa hecha a Israel, era que tal profeta habría de ser “como Moisés”; es decir, que sería el producto biologico de dos seres humanos (un padre y una madre Israelitas). Pero, el Evangelio, reclama que Yeshua no cumplió con este requisito; pues [alegadamente] no fue engendrado por un padre humano, sino por el Espíritu Santo.





Los Seis Pilares del Judaismo Universal

  1. Un Supremo Dios, Rey, Y Mesias: "יהוה" ("Adonai Yah", El Dios de Avraham)
  2. Un Supremo Profeta y Maestro- "Moshe Ravenu" (Moisés Nuestro Maestro)
  3. Una Suprema Ley Y Pacto- Los Diez Mandamientos, escritos por Adonai (no por el hombre) sobre "Las Dos Tablas de Piedra"
  4. Una Suprema Escritura Sagrada- "La Torah" (Los Cinco Libros de Moisés)
  5. Una Suprema Familia de Fe- "La Casa De Israel" (la familia universal de creyentes prefigurada por la Nación Hebrea)
  6. Una Suprema Teología- "Medida por Medida" (ley de Siembra y Cosecha); es decir, temer a Yah, quien un día habrá de juzgar a todos con justicia; devolviendo a cada uno el mismo bien (o mal) que durante su vida haya escogido libre y voluntariamente sembrar. Y, prepararnos para ese juicio, buscando a Yah en oración, con un corazón contrito y humillado; renunciando a toda especie de maldad; y comprometiéndonos con el bien encarnado en Sus Diez Mandamientos, según los exponen los estatutos, las ordenanzas, los Ritos, y las Alegorías de la Ley de Moisés









La Fe Nazarena es válida; pero el “B'rit Hadasha” es teológicamente errado, pues menoscaba, niega, y contradice las grandes verdades Divinas, previamente reveladas por Dios a Moisés, así como a su Pueblo Israel

La noble religión Nazarena, es un camino perfectamente válido para agradar al Creador, pues alienta a sus adeptos a volverse a Dios en sincero arrepentimiento. Pero, a pesar de sus muchas [y grandes] virtudes, los postulados teológicos esbozados por la noble tradición Cristiana, niegan y contradicen todo lo revelado por Dios al pueblo Hebreo. Y es por esto que, la persona que ha conocido el mensaje de la Ley Divina [que no es otro sino tratar a todos con la misma bondad, justicia, y humildad con que desearíamos ser nosotros mismos tratados], no puede asentir con la teología Nazarena; pues, afirmando como cierto, algo que niega la verdad Divina, comete un tipo de “suicidio intelectual”; y viola el mandato Divino que le ordena alejarse de toda falsedad (Éxodo 23:7). ¿Y por que debe el creyente alejarse de la falsedad? ¡Pues porque, la mentira, es como la arena movediza; donde, cada movimiento que hacemos, nos hunde mas en ella! Es decir, por cada nueva mentira que decimos, nos vemos forzados a urdir una mentira adicional [a fin de poder justificar nuestra anterior mentira]. Y es por eso que, el Dios de Israel, odia a los mentirosos, y ha prometido cerrarles la boca (Proverbios 13:5, & Salmo 63:11).
La realidad es que, aunque los reclamos que hace la teología Nazarena, parecen ser tan grandes como una montaña, la evidencia que de ellos provee la Tanak (la Ley, los Profetas, y los Escritos), es tan pequeña, que parece ser un cabello de la barba [de suerte que, la poderosa montaña de reclamos, termina colgando de un débil cabello de evidencia). Es que, si interpretamos literalmente la Biblia Hebrea (o "Tanak"), descubriremos que, esta última, echa por tierra todos y cada uno de los grandes reclamos teológicos esbozados por nuestros hermanos Edomitas (Nazarenos). Por ejemplo:

1) Es falso que los creyentes Hebreos deban seguir a los creyentes Nazarenos; pues la Ley muestra que, al final de los tiempos, todas las naciones subirán a Jerusalén, a fin de celebrar la fiesta Hebrea de los Tabernáculos, la fiesta de la Luna Nueva, y la fiesta del Sábado Judío (Zacarías 14:16, & Isaías 66:23). En adición, la Ley dice que 10 hombres [gentiles] echarán mano de un creyente Hebreo, para acompañarle a Jerusalén, pues reconocerán que Dios esta de parte de los Hebreos (Zacarías 8:23). Finalmente, será la Ley de los Hebreos [y no la Gracia de los Nazarenos] la que saldrá de Sion (Jerusalén), hacia el resto de las naciones del Mundo, a fin de que todos puedan aprenderla (Isaías 2:3). ¿Y que harán las naciones gentiles, que se obstinaron en desobedecer la Ley? Pues que vendrán, y confesaran el extravío de sus tradiciones religiosas; como esta escrito- «... A ti vendrán Naciones [gentiles] desde los extremos de la Tierra, y dirán: “Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho”» (Jeremías 16:19).
2) Es falso que el Creador haya hecho de “Yeshua” (paz y bendición sean con él) “la imagen visible del Dios invisible”; pues es inconcebible que, el Dios que catalogó de corrupto, el que su Pueblo adorase la imagen de algún hombre (Deut. 4:23, & Deut. 4:15-16), venga luego y asuma la imagen del hombre llamado Yeshua, [¡un hombre que demandaba ser adorado!]. Y es desquiciado creer que, el Padre Celestial, que dijo que “los hijos de los hombres” son vanidad, son mentira, y son menos que nada (Salmo 62:9 ), venga luego y se convierta a si mismo en un hijo de hombre (Juan 10:30, & Juan 14:10), haciéndose de ese modo vanidad, mentira, y menos que nada. Finalmente, Dios es un Espíritu (Salmo 139:7); pero Yeshua admitió en cambio ser un hombre de carne y hueso (Lucas 24:39).
3) Es falso que Yeshua haya sido la encarnación de la Deidad [pues Dios no es hombre, ni Hijo de hombre, según Números 23:19, & 1 Samuel 15:29].
4) Es falso que Yeshua haya sido el Creador, que vino [literalmente] a la Tierra; pues el Creador es demasiado grande como para morar [literalmente] en la Tierra, según 1 Reyes 8:27.
5) Es falso que Yeshua sea parte de una Trinidad con el Dios de Israel, pues no hay otros dioses con el Creador [es decir, no hay nadie que sea un “co-Dios” con el Creador], según Deuteronomio 32:39.
6) Es falso que la Ley fuese una “barrera de separación”, que mantuviese a los Gentiles alejados del Pueblo de Dios; pues, la Ley, siempre alentó a los gentiles a convertirse a la Fe Hebrea, según Isaías 56:6-7.
7) Es falso que el Creador haya decidido salvar al mundo por medio de “la locura de la prédica” [del Evangelio]; pues Dios prohíbe a su Pueblo volverse a la locura (Salmo 85:8).
8) Es falso que el creyente deba a Yeshua, la misma gloria que debe al Dios de Israel; pues, este último, no comparte su gloria con nadie, y no desea que sus hijos mencionen el nombre de otros dioses (Yeshua, Allah, Krishna, etc), según Isaías 42:8 & Éxodo 23:13. Y Yeshua también lo confirma, cuando rehúsa aceptar la gloria que le ofrecen los hombres (Juan 5:41).
9) Es falso que el hombre no pueda escoger abandonar la maldad, para hacer en cambio lo bueno; pues “aunque el pecado esta a la puerta, el hombre puede enseñorearse de él” (Génesis 4:7).
10) Es falso que Dios espere que el hombre obedezca perfectamente la Ley, a fin de obtener el beneplácito Divino. ¿Por que? Pues porque, el Creador, dio testimonio de haberse agradado del Rey David, a pesar de que David no obedeció perfectamente la Ley (1 Reyes 14:8). En adición, Dios juzgó que, la conducta de Job, era perfecta; a pesar de que Job era un hombre imperfecto (Job 1:8 , & 2:3).
11) Es falso que la Ley haya sido abrogada, para ser en cambio sustituida por la Gracia. ¿Por que? Pues porque no podemos quebrantar la Ley (quitándole ni añadiéndole nada), según Deuteronomio 12:32; porque, quienes rehúsan obedecer la Ley, terminan siendo cola, en vez de cabeza (Deut. 28:44); porque, quienes abandonan la Ley, son castigados con ceguera, locura, y turbación de espíritu (Deut. 28:15&28); porque, la locura de abandonar la Ley, conduce al hombre a alabar a los impíos (Prov. 28:4); y porque, la Ley, es perfecta [y, lo que ya es perfecto, nunca tendrá necesidad de ser mejorado, sustituido, ni abrogado por ninguna otra cosa, según el Salmo 19:7].
12) Es también falso que los mandamientos sean una maldición; pues los mandamientos alegran el corazón (Salmo 19:8), y son la sabiduría y la inteligencia del Pueblo Santo (Deut. 4:6).
13) Es falso que el creyente no tenga que seguir obedeciendo los 10 Mandamientos. ¿Por que? Pues porque, el hecho de que fueron escritos en Piedra (Deut. 4:13), significa que los Mandamientos son para siempre, habiendo sido afirmados eternamente (Salmo 111:7-8); porque, guardar los mandamientos, son el todo del hombre (Eclesiastés 12:13); porque, los que dejan los mandamientos, son gente soberbia y maldita (Salmo 119:21); porque, Dios no escucha la oración del que no hace caso de la Ley (Prov. 28:9); y porque, el Creador, ha ordenado que meditemos día y noche en la Ley, a fin de obedecer lo que en ella se nos ordena [si es que deseamos obtener la bendición y la prosperidad Divina, según Josué 1:8].
14) Es falso que, el “B'rit Hadasha” [que predica “el abandono de la Ley”], sea el cumplimiento del “Nuevo pacto” aludido en Jeremías 31:31; pues, cuando llegue ese nuevo pacto, Israel no abandonará la Ley, sino que la tendrá en lo mas profundo de su mente, y de su corazón (Jeremías 31:33); Cuando llegue ese nuevo pacto, todo Israel conocerá a Dios (Jeremías 31:34); y, cuando llegue ese nuevo pacto, el Creador hará solamente bien a Israel, no teniendo que reprocharle sus pecados, ni su incredulidad (Jer. 32:38-42).
15) Es falso que Yeshua sea “la roca” a la cual deben mirar los creyentes Hebreos [pues la Escritura muestra que esa roca es Abraham, según Isaías 51:1-2].
16) Es falso que Yeshua haya sido tanto “el Hijo de Dios”, como “el Siervo de Dios” [pues, estos dos títulos, pertenecen a Israel, según Éxodo 4:22 & Isaías 44:21].
17) Es falso que Yeshua haya sido el “Rey ungido” [o "Rey Mesías"] que habrá de reinar un día sobre Israel [pues, este puesto, corresponde al Rey David, según Jeremías 30:8-9, y Ezequiel 37:24].
18) Es falso que Yeshua haya sido el alegado Mesías de Isaías 53:1-7; pues, el personaje allí descrito, engendraría tantos hijos biológicos, que “su generación” [es decir, sus descendientes] no podría ser contada (Isaías 53:8). Pero en cambio Yeshua, no engendro ni siquiera un solo hijo [pues nunca se casó].
19) Es falso que Yeshua haya sido “el Hijo” [o “renuevo”] de David, descrito en Isaías 11:1-5. ¿Por que? Pues porque, según la Ley, la descendencia sigue la linea del Padre biológico de la criatura (Génesis 5:1-32); y, como el B'rit Hadasha afirma que Yeshua no tuvo un padre biológico [pues alegadamente fue engendrado por el Espíritu Santo], entonces Jesús no era un descendiente biológico de David. En adición, Isaías dice que, la manera en que sabremos que el personaje descrito en su libro, finalmente ha llegado, es que veremos una transformación milagrosa en la naturaleza; pues el león dejará de comerse al becerro, y comerá en cambio paja; el lobo no comerá mas al cordero, ni el leopardo comerá al cabrito; la serpiente no morderá a ninguna persona; y un niño podrá pastorear [confiadamente] una manada de fieras salvajes (Isaías 11:6-9).
20) Es falso que Yeshua haya sido el sacrificio expiatorio por los pecados del mundo, pues nadie puede morir por la maldad de alguna otra persona, sino que “cada cual morirá por su propia maldad” (Jer. 31:30, Ezeq. 18:20-22, & Deut. 24:16). En adición, las ofrendas por el pecado, tenían que ser sin defecto (Lev. 22:19); Pero, desafortunadamente, Yeshua tenia defectos; pues, siendo un hombre de carne y hueso, es imposible que haya hecho solamente el bien, sin nunca haber pecado (Eclesiastés 7:20). De hecho, en Mateo 19:17, el B'rit Hadasha admite que Yeshua no era “bueno”; y esto es prueba adicional de que, Yeshua, no era el Dios de Israel, quien es absolutamente bueno (Salmo 106:1). En adición, Lucas 7:28 admite que, Juan el Bautista, era mayor que Yeshua; pues, a diferencia de este último, estuvo dispuesto a ser decapitado (Lucas 3:19-20, & Marcos 6:27), obedeciendo el mandamiento que ordena al verdadero profeta, amonestar al impío (Ezequiel 3:18).
21) Yeshua tampoco pudo haber sido el Sumo sacerdote que oficiase el sacrificio expiatorio por los pecados de todo Israel; pues, según Éxodo 28:1, & Núm. 18:7, ese Sumo Sacerdote tenía que ser un descendiente de la tribu de Leví, y Yeshua no cumplía con ese requisito; pues, su familia biológica, pertenecía a la tribu de Judá (Lucas 3:33-34).
22) Es falso que María (paz sea con ella) haya sido “la virgen” de Isaías 7:14; pues, esa “virgen”, es en realidad una personificación alegórica de la comunidad compuesta por las casas, las ciudades y las tribus de Israel, según Isaías 37:22, Amos 5:2-3, & Jeremías 18:13.
23) Es falso que Yeshua haya sido el “Emanuel” que habría de ser engendrado por la Virgen de Isaías 7:14; pues, como el nombre “Emanuel” literalmente significa “Dios (está) con nosotros”, es obvio que “Emanuel” no es una persona, sino una pluralidad [o “comunidad”] de individuos. Esta comunidad, seria testigo de una liberación tan grande, que no tendría otro remedio que proclamar que Dios estaba con ellos [¡Emanuel!]. ¿Cual sería esa comunidad? Pues la de los creyentes que verían como, la Tierra de Rezín y de Peka [los reyes de Siria e Israel que se habían levantado contra Judá, según Isaías 7:1-2], sería arrasada por el rey de Babilonia; como está escrito- «he aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre ellos (Peka y Rezín) aguas de ríos, impetuosas y muchas, esto es, al rey de Asiria, con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas... y extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel»- Isaías 8:7-8. ¿Y que proclamaría esta comunidad, luego de ver esta gran liberación? Pues proclamarían: «Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y no será firme, porque ¡Dios está con nosotros! [¡Emanuel!]»- Isaías 8:10.
24) Es falso ue Yeshua haya sido el cordero pascual, cuyo sacrificio cargaría con los pecados de toda la nación Israelita; pues, los pecados de Israel, no eran expiados por nada de lo que acaecía en la fiesta de la Pascua, sino por lo acaecido en la fiesta de Yom Kippur (es decir, en la gran fiesta de la Expiación), según Levítico 16:19. Y, el animal que cargaba con el pecado de Israel [durante esta fiesta de Yom Kippur], no era un cordero, sino un macho cabrío. No solamente esto, sino que, ese macho cabrío [que se llevaba los pecados de toda la Nación], no era sacrificado por el Sumo sacerdote, ni tampoco era su sangre derramada [como se alega que sucedió con Yeshua], sino que era en cambio enviado [vivo] al desierto (Lev. 16:20-22). En adicion, los pecados individuales no eran expiados por un cordero, sino por una cabra (Levítico 4:27-28).
25) Es falso que, el perdón de pecados, demande el derramamiento de sangre inocente. ¿Por que? Pues porque, el sacrificio de animales, es solo sombra y figura del verdadero sacrificio que agrada al Creador; que no es otro sino el corazón contrito y humillado (Salmo 51:17); y porque, el Creador, ha prometido perdonar el pecado de todo aquel que se humilla, invocando Su Nombre, y convirtiéndose de su maldad (2 Cron. 7:14, Prov. 28:13, Jer. 36:3, Isaías 1:16-18, & Isaías 55:7). Y, estas promesas de perdón, no demandan sangre alguna, fuera de la que sube al sonrojado rostro del pecador, que se avergüenza de su pecado, y que abandona su vida de maldad.
26) Es falso que Yeshua haya sido el Salvador del Mundo [pues no hay otro Salvador fuera de יהוה , según Isaías 43:11, & 43:3]. En adición, Yeshua reconoció ser un “hijo del Hombre” (Mateo 18:11); Y, la Tanak, enseña que no hay salvación alguna en el Hijo del Hombre (Salmo 146:3). No solo eso, sino que, la palabra Hebrea que traducimos como “Mesías”, literalmente significa “Ungido”; un titulo que nunca tuvo la intención de aplicarse a una persona exclusiva; pues, tanto Aarón, como Saúl, David, y el Rey [pagano] Ciro [entre muchos otros], fueron llamados “Mesías” (o “Ungido”), según Levítico 4:3&5, 1 Samuel 2:35, 1 Sam. 12:5, 15:17, 24:6, 2 Sam. 22:51, & Isaías 45:1. Y la Tanak enseña que, aun el hombre que ha sido hecho un “Ungido” de Dios (o “Mesías” de Dios), necesita en si mismo ser salvado [por יהוה ]; como esta escrito- «Ahora conozco que יהוה salva a su “Ungido” (o “Mesías”)»- Salmo 20:6. Y el B'rit Hadasha también lo confirma, cuando dice que Yeshua necesitó ser “salvado” [o “librado”] de la muerte (Hebreos 5:7).
27) Es falso que Yeshua haya vivido una vida libre de pecados; pues “todos los hombres son concebidos en pecado” [por sus respectivas madres], según el Salmo 51:5; y porque, “no hay hombre que haga solo el bien, y nunca peque”, según Eclesiastés 7:20.
28) Es falso que Yeshua haya sido el único hombre justo que jamás haya existido [pues tanto Noé, como Lot, fueron justos ante Dios, según Gén. 6:9, Y Gén. 18:23].
29) Es falso que, fuera de Yeshua, no exista hombre que haya hecho lo bueno; pues tanto Asa, como Ezequías, fueron hombres que hicieron lo bueno (2 Cron. 14:2, & 2 Cron. 31:20).
30) Es falso que Yeshua haya hecho mayores milagros que cualquier otro profeta [pues nadie hizo mayores milagros que Moisés, según Gen. 34:11].
31) Es falso que, la Vida Eterna, sea el producto de creer que Yeshua haya sido el Mesías; pues, la Vida Eterna, en realidad es el producto de apartarse del mal, para hacer en cambio el bien (Salmos 37:27).
32) Es falso que Yeshua haya sido "la Verdad"; pues, es "la Ley", y no el Nazareno, lo que realmente es "la Verdad" (Salmos 119:142).
33) Es falso que Yeshua haya sido “el Camino”; pues, “el Camino” que Dios ha dispuesto para los creyentes, es la obediencia a los 10 mandamientos de la Ley, según Salmo 119:27&32, Jueces 2:17, Deut. 5:29-33, y Deut. 11:22-23.
34) Es falso que Yeshua haya sido “la Vida” [pues, “la Vida”, es cumplir todas las palabras de la Ley de Dios, según Deut. 32:46-47].
35) Es falso que hayamos heredado la muerte espiritual, a consecuencia del pecado de nuestros Padres [Adán y Eva]; pues, los hijos, no han de morir por el pecado de sus padres (Deut. 24:16).
36) Es falso que, Yeshua, haya sido mayor que Moisés; pues, cuando Moisés hablaba con el Padre Celestial, la conversación era tan real y certera, que nadie en la multitud dudaba de su autenticidad (Éxodo 33:11, Éxodo 19:17-19, & Deut. 5:22-27); pero, cuando Yeshua hablaba con el Padre Celestial, la conversación era tan confusa y dudosa, que la multitud dudaba que hubiese realmente ocurrido (Juan 12:28-29). En adición, la Ley dice que, nunca se levantó en Israel, otro profeta mayor que Moisés (Deut. 34:10).
37) Es falso que, lo que Dios pide del Hombre, es que crea en Yeshua; pues, lo que Dios realmente pide, es que amemos “obrar con justicia, con misericordia, y con humildad” (Miqueas 6:8).
38) Es falso que, “la Gracia”, viniese por medio de Yeshua; pues Noé halló “gracia” ante los ojos de Dios (Gen. 6:8); y Moisés invocó sobre Israel “la gracia del que habitó en la zarza” (Deut. 33:16).
39) Es falso que Dios espere que los creyentes Hebreos acepten “el presente” [o “regalo”], de “la Salvación gratuita”; pues, los regalos, impiden juzgar con claridad, pervierten la Justicia divina, y corrompen el corazón (Éxodo 23:8, & Eclesiastés 7:7).
40) Es falso que Yeshua justifique al impío [es decir, al hombre que rehúsa arrepentirse, y comenzar a obedecer los mandamientos]; pues, si fuese cierto que Yeshua justifica la impío, entonce Yeshua sería abominable ante יהוה , según Prov. 17:15.
41) Es falso que la Justicia se alcance solo por la Fe, y no por obrar según lo ordenado en la Ley. ¿Por que? Pues porque, Finees, obró según lo ordenado en la Ley [dando muerte a los dos adúlteros, según Lev. 20:10]; y, su obrar según la Ley, le fue contado por Justicia (Salmo 106:29-31).
42) Es falso que, nuestro bienestar eterno, dependa de aceptar la religión [o teología] correcta; pues, en realidad, depende de que conozcamos a Dios, dando “buen fruto”, y haciendo [con nuestras propias manos] el bien y la justicia que encarnan los mandamientos dados por יהוה a Moisés [según grabados sobre las dos Tablas de Piedra]. ¿Por que? Pues porque, la Ley, muestra que cada persona recibirá el mismo bien [o mal] que haya sembrado (Jeremías 22:15-16, Génesis 4:6-7, Prov. 22:8, Jueces 1:7, Isaías 58:7-12, Isaías 3:10-11).
43) Es falso que, el hombre que escribió casi la mitad de las epístolas que conforman el B'rit Hadasha [el apóstol Pablo, paz sea con el], haya sido una fuente confiable de sabiduría y conocimiento de la Fe Hebrea [¡pues ni siquiera sabia quien era el Sumo sacerdote Judío, según Hechos 23:3-5!].

Finalmente, si la Ley dice una cosa, y el B'rit Hadasha dice otra cosa [o algo contrario], entonces es el B'rit Hadasha [y no la Ley], el que está equivocado. ¿Por que? Pues porque sería extraviado creer que, las enseñanzas de Yeshua, son “el cumplimiento de la Ley” (Mateo 5:17), si tales enseñanzas “no cumplen” con lo que la Ley enseña y ordena. En adición, las verdades Divinas reveladas en la Escritura Hebrea, son finales e irrevocables; pues, la Ley, no puede ser abrogada, ni mucho menos quebrantada, según Deut. 4:2. Y, el B'rit Hadasha, confirma esta misma verdad, cuando cita a Yeshua diciendo: «la Escritura [es decir, la Ley], no puede ser quebrantada» (Juan 10:35).
Y, las anteriores, son algunas de las razones por las cuales, los “Benei Elyon”, respetan y admiran la figura de Yeshua (paz sea con él), pero rechazan tajantemente las cosas que, acerca de Yeshua, afirma la noble Teología Nazarena. ¿Quien es un “Benei Elyon”? Pues es todo hombre y toda mujer que cree en hacer el bien que ordena la Ley: en no juzgar injustamente a nadie, en no aceptar [o “aprobar”] la conducta de los impíos, en defender al débil y al huérfano, en hacer justicia [dando caridad] al afligido y al menesteroso, y en librar a los afligidos y necesitados de mano de los impíos. Estos creyentes, son aquellos a los cuales alude la Escritura Hebrea, cuando dice: “Vosotros sois dioses, y todos vosotros [sois] “Benei Elyon” (hijos del Altísimo)- Salmo 82:6. ¿Por que rechazan los Benei Elyon las cosas que, acerca de Yeshua, postula la noble teología Nazarena? Pues porque, como hemos demostrado, cada una de ellas niega y contradice lo claramente revelado por יהוה en la Ley, en los Profetas, y en los Escritos (la Tanak). Y, la palabra Hebrea que la Tanak utiliza para designar a quien se opone a la dicho y ordenado por el Creador, es “Ha Satan”; un termino Hebreo que literalmente significa “El Satanás”.
¿Que debe hacer entonces el Hombre que desea abandonar las mentiras en las cuales ha sido instruido, para volver en cambio a la senda antigua de la pura, clara, y sencilla fe en la Ley de Dios? Pues debe renunciar al engaño y la maldad; jurando fidelidad y obediencia a יהוה (Adonai Yah, el Dios de Israel, bendito sea); y haciendo la siguiente confesión pública- «Oh יהוה (Adonai Yah), Señor Dios de Abraham, Confieso que No hay otro Dios, ni hay otro Salvador, tan grande como Tu; Confieso que no hay otro profeta, tan grande como Moisés; ni hay otra Ley, tan grande como Tus Diez Mandamientos. Confieso que no hay otra Escritura, tan grande como Tu Torah; ni hay otro pueblo, tan grande como Israel. Y confieso que no hay otra teología tan grande, verdadera, y justa, como la de "Medida por Medida" (o "Siembra y Cosecha"): recompensar a cada uno, con el mismo bien que, con sus obras, haya voluntariamente sembrado; y castigar a cada uno con el mismo mal que, con sus obras, haya voluntariamente sembrado (sin nunca haberse arrepentido). Gracias, porque has escuchado mi oración, y has perdonado [como prometiste] mis pecados. Y gracias por haberme hecho en este día, miembro integral de tu Pueblo Santo; el Pueblo de Dios que esta prefigurado en la Nación de Israel. Amén».










SI EL CONTENIDO DE ESTA PAGINA HA AYUDADO A ACLARAR SUS DUDAS ACERCA DE DIOS, O ACERCA DEL MENSAJE DE LAS ESCRITURAS, SIENTASE LIBRE DE COMPARTIRLO CON FAMILIARES Y AMIGOS. PUEDE TAMBIEN TRADUCIRLO A OTROS IDIOMAS, O INCLUIRLO EN SU PAGINA EN LA RED, ASI COMO EN SU CUENTA DE TWITTER, O DE FACEBOOK. SUS ORACIONES POR LA SALUD DE T. RAV JOSHUA BEN LEVI SERAN GRANDEMENTE APRECIADAS. SHALOM